viernes, 11 de abril de 2014

El eterno Enamorado

Una de las cosas que más me han servido para reconducir mi vida, o al menos para cambiar mi punto de vista sobre los acontecimientos de mi vida y que además constituye el eje principal de este blog fue una conversación que tuve hace años con un sacerdote. Yo le planteaba la dificultad del ambiente, la inercia de mi propia vida con las costumbres adquiridas, el pesimismo ante la posibilidad de cambiar algo en el mundo, etc... Recuerdo que el me dijo: "Dios te ha creado y desde antes de que existieses te ha amado". Esto es algo que casi todos hemos oído cientos de veces "Dios te ama" y a fuerza de oírlo lo hemos ido vaciando de contenido. 
"¿Recuerdas cuando en tu juventud estabas enamorado de una chica? ¿que eras capaz de hacer por estar con ella por recibir una mirada suya, por cruzarte en su camino, por hablar unas palabras con ella?" continuó el sacerdote, "Pues Dios te ama así, pero infinitamente más". El amor de los hombres es un reflejo del amor de Dios, pero Dios también suspira por una mirada nuestra, por una palabra nuestra, por una sonrisa nuestra... y Dios igual que nosotros, se derrite ante cualquier detalle que tenemos con El. 
El problema es que el amor verdadero es recíproco, requiere de las dos partes. Por eso aunque El este suspirando por nosotros nosotros siempre podemos decirle, con nuestras palabras o con nuestras obras, "no me interesas". El amor de verdad requiere libertad y Dios está dispuesto a hacer cualquier cosa para conseguir nuestro amor menos coartar nuestra libertad. El mismo ha venido el mismo a la tierra y ha muerto por nosotros para romper las barreras que nos impedían acercarnos a su Amor. ¡que locuras de amor las tuyas, Dios mío! igual que el enamorado es capaz de esperar horas sólo para ver pasar a su enamorada tu te has quedado siglos en el sagrario, en forma de pan para poder estar a mi lado... y yo, paso tantas veces de largo. Igual que el enamorado perdona cualquier desaire de su amada y cuando llega un detalle de esta la disculpa, ¡Dios mío! cuantos desprecios míos has soportado, cuantas veces he preferido cualquier tontería a estar contigo, cuantas veces te he insultado con mi vida... y Tu siempre me disculpas. 
Si miramos nuestras vidas con esta perspectiva ¡cambian tantas cosas! El nos espera siempre y solo pide un gesto para echarse en nuestros brazos... sin reproches sin cuentas pendientes... pero tenemos tanto que decirle, tanto desamor por el que decirle "perdón".

Mi blog

Querido bloggero:
 Antes de que empieces a leer las lineas que siguen, de un blog con un título que ya de entrada no me hace mucha gracia, quería hacer unas cuantas puntualizaciones.
Primera: este es un blog sobre temática religiosa, pero yo no soy sacerdote ni teólogo sino un simple católico que ha decidido escribir estas entradas para compartir mis experiencias y mis sentimientos con vosotros. Esta puntualización es importante, porque en esta página te hablaré de Dios y de su Iglesia, pero desde mi propia experiencia. Es posible que lo que yo aquí cuente te sirva para algo, te anime en algún momento a profundizar en aspectos de tu vida o quizá a plantearte preguntas que hasta ahora no te habías hecho.  Si las lineas que aquí escribo consiguen eso en alguno de los lectores me doy por satisfecho.
Segunda: es una insistencia sobre la anterior, no soy teólogo y por eso quizá mis lineas os hagan surgir dudas, comentarios o reacciones que os lleven a plantearme objeciones, contra argumentaciones o aclaraciones que seguramente no sea capaz de solventar. Por eso me gustaría dejar claro ya desde aquí que no pretendo dar lecciones a nadie ni juzgar a nadie, simplemente quiero compartir las cosas que llevo en mi corazón.
Tercera: no pretendo ser ejemplo para nadie, mi vida esta llena de errores, probablemente muchos más que los que tu hayas podido cometer, pero precisamente mi experiencia de la misericordia y amor de Dios es lo que me lleva a escribir esto.
Como antes te he dicho para mi sería más que suficiente si alguien que lea alguna de estas entradas, en alguno momento de su vida esto le sirviese para dirigir su mirada a Dios.